Tomé tu mano sin saber
hacia donde el río nos llevaría.
El horizonte pintaba algunos rápidos
que viajaban de la mano de la ternura infinita.
El olor a mar impregnaba la escena
y se metía en la piel /como el silencio
en una noche serena.
El gesto de tu mano acariciando mi pelo
dejaba el alma sin respiro
y me entregaba a los brazos /del sentido
del minuto que cuenta.
Dejé que la mirada hablara
que la sonrisa saboreara la jornada
que el cuerpo y la vida
se entregaran a la fiesta
de estar vivos y estar juntos.
Que el río me llevara
en las alas del sueño
que mis ojos dibujaban
Dejé que el río me llevara.
5/4/2010

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