domingo, 22 de agosto de 2010

FLUIR

Tomé tu mano sin saber 
hacia donde el río nos llevaría.
El horizonte pintaba algunos rápidos
que viajaban de la mano de la ternura infinita.

El olor a mar impregnaba la escena
y se metía en la piel /como el silencio 
en una noche serena.

El gesto de tu mano acariciando mi pelo
dejaba el alma sin respiro
y me entregaba a los brazos /del sentido
del minuto que cuenta.

Dejé que la mirada hablara
que la sonrisa saboreara la jornada
que el cuerpo y la vida 
se entregaran a la fiesta
de estar vivos y estar juntos.

Que el río me llevara 
en las alas del sueño
que mis ojos dibujaban
Dejé que el río me llevara.


5/4/2010

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